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viernes, 21 de mayo de 2010

La Iglesia católica en el Mundial de Fútbol 2010


(AICA) A pocas semanas del inicio del Mundial de Fútbol 2010, la Iglesia católica en Sudáfrica comenzó una serie de actividades pastorales, que se vienen preparando desde hace más de un año, a través de la campaña “Church on the ball”. Las actividades pastorales van desde una reflexión sobre el deporte según el punto de vista de la fe católica, a la pastoral juvenil, la pastoral familiar, la pastoral de recepción a los extranjeros que acudan al mundial, la oferta de servicios religiosos en varios idiomas, etc. Incluso se compuso una oración especial. El momento cumbre será la celebración de la apertura del Mundial. El domingo 13 de junio fue designado por la Conferencia Episcopal de Sudáfrica como “World Cup Sunday”.

lunes, 26 de abril de 2010

"Con María, construyamos una patria para todos"


El 8 de mayo del próximo año, realizaremos en comunión, la apertura del BICENTENARIO patrio, a los pies de María, bajo el lema "Con María, construyamos una patria para todos".


Por este motivo, en el DEPLAI nos encontramos organizando la agenda de este acontecimiento, cuyo acto central será en la Basílica de Luján, a las 15 hs, y se replicará en distintos santuarios marianos, templos y otros lugares, en las distintas diócesis del país. Iremos comunicando las noticias de esta celebración, a través de comunicaciones y de nuestra pagina web, pero les pedimos que agenden este día en los cronogramas del 2010 y que en cada diócesis, se contacten con el organismo de pastoral laical o personas que el Obispo designe para coordinar esta actividad a fin de ser protagonistas activos de esta fiesta cuyo sentido profundo será renovar nuestro compromiso en la construcción de una patria más justa, solidaria y humana.

Gacetilla del DEPLAI – Departamento de Laicos de la Conferencia Episcopal Argentina
Bajo el lema “Con María, construyamos una Patria para todos”, el Departamento de Laicos de la Conferencia Episcopal Argentina (DEPLAI), convoca a la misma hora a todo el país a encender una vela, que simbolizará el pedido de una luz nueva de Esperanza para la Argentina, y a rezar una oración por la Patria (un Padrenuestro y un Avemaría), por lo que se sugiere que se haga en todas las plazas, en todos los hogares y en todas las calles del país.
Ese día, la celebración tendrá su punto central en la plaza frente a la Basílica de Luján, con una misa presidida por el cardenal Jorge Bergoglio y luego se realizará una celebración ciudadana con la presencia de otros credos. Allí se espera el arribo de numerosas delegaciones de parroquias, colegios, movimientos y asociaciones de la Ciudad de Buenos Aires y de toda la provincia de Buenos Aires.


Cabe destacar que la Asociación de Peregrinos a pie a Luján adelanta un día su peregrinación de todos los años, por lo que el viernes 7 de mayo iniciará la caminata a partir de las 17 desde la Basílica San José de Flores para llegar a Luján el sábado 8 de mayo a las 15, y participar del acto central.El evento se hará en forma simultánea en distintos centros de devoción mariana como Ntra. Sra. de Itatí en Corrientes y Ntra. Sra. del Valle de Catamarca. Además en Salta, Jujuy, La Rioja, San Juan y en las ciudades de Rosario y Bariloche, entre otras.

Sobre el bien inalterable del Matrimonio y la Familia

Declaración de la 99ª Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Argentina

Al pueblo de Dios y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad.


1. Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad (cf. 1 Tm 2,4). Por eso estableció con el hombre un diálogo de salvación, que culminó en el encuentro con Jesucristo, Señor nuestro y compañero de camino. La Iglesia está llamada a extender este diálogo a la convivencia humana. El diálogo para ser fecundo debe ser claro, afable, sencillo y confiado. Todo esto lleva implícito el respeto a la persona que vive, siente y piensa de un modo diferente. Todos estamos llamados al amor de Dios. La claridad del diálogo exige un discernimiento en orden a reconocer la verdad, sobre la cual los pastores no podemos callar. Esto no supone menosprecio ni discriminación.

2. El ser humano ha sido creado a imagen de Dios. Esta imagen se refleja no sólo en la persona individual, sino que se proyecta en la complementariedad y reciprocidad del varón y la mujer, en la común dignidad, y en la unidad indisoluble de los dos, llamada desde siempre matrimonio. El matrimonio es la forma de vida en la que se realiza una comunión singular de personas, y ella otorga sentido plenamente humano al ejercicio de la función sexual. A la naturaleza misma del matrimonio pertenecen las cualidades mencionadas de distinción, complementariedad y reciprocidad de los sexos, y la riqueza admirable de su fecundidad. El matrimonio es un don de la creación. No hay una realidad análoga que se le pueda igualar. No es una unión cualquiera entre personas; tiene características propias e irrenunciables, que hacen del matrimonio la base de la familia y de la sociedad. Así fue reconocido en las grandes culturas del mundo. Así lo reconocen los tratados internacionales asumidos en nuestra Constitución Nacional (cf. art. 75, inc. 22). Así lo ha entendido siempre nuestro pueblo.

3. Corresponde a la autoridad pública tutelar el matrimonio entre el varón y la mujer con la protección de las leyes, para asegurar y favorecer su función irreemplazable y su contribución al bien común de la sociedad. Si se otorgase un reconocimiento legal a la unión entre personas del mismo sexo, o se las pusiera en un plano jurídico análogo al del matrimonio y la familia, el Estado actuaría erróneamente y entraría en contradicción con sus propios deberes al alterar los principios de la ley natural y del ordenamiento público de la sociedad argentina.

4. La unión de personas del mismo sexo carece de los elementos biológicos y antropológicos propios del matrimonio y de la familia. Está ausente de ella la dimensión conyugal y la apertura a la transmisión de la vida. En cambio, el matrimonio y la familia que se funda en él, es el hogar de las nuevas generaciones humanas. Desde su concepción, los niños tienen derecho inalienable a desarrollarse en el seno de sus madres, a nacer y crecer en el ámbito natural del matrimonio. En la vida familiar y en la relación con su padre y su madre, los niños descubren su propia identidad y alcanzan la autonomía personal.

5. Constatar una diferencia real no es discriminar. La naturaleza no discrimina cuando nos hace varón o mujer. Nuestro Código Civil no discrimina cuando exige el requisito de ser varón y mujer para contraer matrimonio; sólo reconoce una realidad natural. Las situaciones jurídicas de interés recíproco entre personas del mismo sexo pueden ser suficientemente tuteladas por el derecho común. Por consiguiente, sería una discriminación injusta contra el matrimonio y la familia otorgar al hecho privado de la unión entre personas del mismo sexo un estatuto de derecho público.

6. Apelamos a la conciencia de nuestros legisladores para que, al decidir sobreuna cuesti ón de tanta gravedad, tengan en cuenta estas verdades fundamentales, para el bien de la Patria y de sus futuras generaciones.

7. En este clima pascual, y al iniciar el sexenio 2010-2016 del Bicentenario de la Patria, exhortamos a nuestros fieles a orar intensamente a Dios Nuestro Señor para que ilumine a nuestros gobernantes y especialmente a los legisladores. Les pedimos también que no vacilen en expresarse en la defensa y promoción de los grandes valores que forjaron nuestra nacionalidad y constituyen la esperanza de la Patria.
99ª Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal ArgentinaPilar, El Cenáculo, 20 de abril de 2010

viernes, 26 de marzo de 2010

La Patria es un don, la Nación una tarea

1. La celebración del Bicentenario merece un clima social y espiritual distinto al que estamos viviendo. Urge recrear las condiciones políticas e institucionales que nos permitan superar el estado de confrontación permanente que profundiza nuestros males. La situación actual requiere una actitud de grandeza de parte de todos los argentinos, en particular de sus dirigentes. También nosotros, como pastores, nos sentimos interpelados por esta situación y no nos excluimos del examen de conciencia que se debe hacer.

2. La que sufre es la Nación toda; no es momento para victimizarnos ni para procurar ventajas sectoriales. “Aunque a veces lo perdamos de vista, la calidad de vida de las personas está fuertemente vinculada a la salud de las instituciones de la Constitución cuyo deficiente funcionamiento produce un alto costo social” . La calidad institucional es el camino más seguro para lograr la inclusión de todos en la comunidad nacional. Por eso, es necesario que los poderes del Estado, de acuerdo a su naturaleza, actúen respetando su legítima autonomía y complementándose en el servicio al bien común.

3. Si toda la Nación sufre, más duramente sufren los pobres. Este es un reclamo del cual nos volvemos a hacer eco, porque se trata de una deuda que sigue vigente, y que se lee “en los rostros de miles de hermanos que no llegan a vivir conforme a su dignidad de hijos de Dios” . Por ello, es el momento de privilegiar la sanción de leyes que respondan a las necesidades reales de nuestro pueblo, y no de detenerse en opciones fijadas por intereses que no tienen en cuenta la naturaleza de la persona humana, de la familia y de la sociedad.

4. La Patria es un don que hemos recibido, la Nación una tarea que nos convoca y compromete nuestro esfuerzo. Asumir esta misión con espíritu fraterno y solidario es el mejor modo de celebrar el Bicentenario de nuestra Patria.

5. Los cristianos invitamos a todos los hombres y mujeres de buena voluntad a unirse a nosotros en la oración para invocar al Señor, que es la fuerza de su pueblo, y a pedirle por nuestra querida Patria argentina: “Salva a tu pueblo y bendice a tu herencia; apaciéntalos y sé su guía para siempre” . Una vez más ponemos estos deseos y esperanzas en las manos de Nuestra Madre de Luján.
Declaración, emitida el 10 de marzo por la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Argentina

Notas:(1) Cea. “Hacia un Bicentenario en justicia y solidaridad. 2010-2016”, n°35.(2) Cea. “Afrontar con grandeza nuestra situación actual”, n°11.(3) Salmo 28 (27) 8-9.

La Iglesia con la ciencia


La Iglesia anima a apoyar a los hombres y mujeres que se dedican a la ciencia y, de modo especial, a la ciencia médica, y que prestan un precioso servicio al bien integral de la vida y dignidad de cada ser humano. La Iglesia Católica, nos acaba de recordar la Instrucción de la Santa Sede «Dignitatis personae», mira con esperanza la investigación científica y desea que sean muchos los cristianos que contribuyan al progreso de la biomedicina y testimonien su fe en ese ámbito.



Igualmente, deseamos que los resultados de esta investigación sirvan también a quienes trabajan en las áreas más pobres y azotadas por las enfermedades. Los grandes descubrimientos en medicamentos, que no se comparten o quedan para uso exclusivo de los países o de los enfermos ricos, ponen de manifiesto que la ciencia si no va acompañada de un uso generoso, responsable y solidario, no remediará nunca los grandes males de la humanidad. Los misioneros de la Iglesia que derraman su generoso esfuerzo en hospitales y centros sanitarios del tercer mundo comprueban día a día que los adelantos científicos precisan de personas dispuestas a suministrarlos.


En el variado panorama filosófico y científico actual es posible reconocer una amplia y cualificada presencia de científicos y filósofos que, en el espíritu del juramento de Hipócrates, ven en la ciencia médica un servicio a la fragilidad del hombre para curar las enfermedades, aliviar el sufrimiento y extender los cuidados necesarios de modo equitativo a toda la humanidad. Los discípulos de Cristo queremos estar presentes junto a cada persona que sufre en el cuerpo y en el espíritu, para ofrecerle consuelo, luz y esperanza, que dan sentido a la enfermedad y a la experiencia de la muerte. Son momentos que pertenecen a la vida humana y caracterizan su historia, abriéndola al misterio de la Resurrección.


Sí. Todo profesional de las ciencias de la salud, de la medicina, la enfermería, la fisioterapia, la odontología, la podología, la logopedia, la psicología, la terapia ocupacional o las ciencias de la actividad física, está llamado a salir al encuentro de la fragilidad humana, a intentar curar sus patologías, a aliviar el dolor y a hacer llegar al mayor número de personas de todo lugar y condición los beneficios de la salud integral.


Sin embargo, no faltan representantes de los campos de la filosofía y de la ciencia que consideran el creciente desarrollo de las tecnologías biomédicas desde un punto de vista sustancialmente eugenésico. Consideran que provocar la muerte puede estar justificado para evitar el propio sufrimiento o, incluso, en beneficio de otros sujetos.


Ante esta realidad, la Iglesia no tiene la pretensión de intervenir en el ámbito de la ciencia médica como tal, sino de invitar a todos los profesionales de las ciencias de la salud, y a todas las personas, a actuar con responsabilidad ética y social. El valor ético de la ciencia biomédica se mide en referencia al respeto incondicional debido a cada ser humano, en todos los momentos de su existencia, y en referencia a la tutela de la especificidad de los actos personales que transmiten la vida.


Con toda claridad, existe un principio fundamental propio de toda ética que reconoce la dignidad humana: «a cada ser humano, desde la concepción hasta la muerte natural, se le debe reconocer la dignidad de persona». Este principio fundamental, que expresa un gran «sí» a la vida humana, debe ocupar un lugar central en la investigación biomédica, que reviste una importancia siempre mayor en el mundo de hoy.


Al proponer principios y juicios morales para la investigación biomédica sobre la vida humana, la Iglesia Católica se vale de la razón y de la fe, lo que le permite elaborar una visión integral del ser humano y de su vocación, abierta a diversas culturas y, en general, a las personas de buena voluntad. Los cristianos podemos y debemos acoger todo lo bueno que surge de las obras humanas y de las tradiciones culturales y religiosas, que frecuentemente muestran una gran reverencia por la vida.


La rapidez de los progresos científicos y la difusión que se les da en los medios de comunicación social provocan esperanza y en ocasiones perplejidad en sectores cada vez más vastos de la opinión pública. Para ordenar jurídicamente los problemas que van surgiendo, a menudo se apela a los cuerpos legislativos e incluso a la consulta popular. Cuanto mejor sea la reflexión ética y científica, mejor se formará la opinión pública sobre las últimas consecuencias y alcances de cada opción. A ello, alejada de intereses mercantiles y económicos, quiere contribuir la Iglesia con la Instrucción «Dignitatis personae» y sus propuestas.


Con mi bendición y afecto,
+Agustín García-Gasco
Cardenal arzobispo de Valencia


martes, 23 de febrero de 2010

El tiempo de Cuaresma en nuestra vida

Podríamos decir simplemente que buscamos ACOMPAÑARTE Y ACOMPAÑAR A CADA GRUPO DE ACCION CATOLICA y a los que lean estas páginas, a VIVIR LA CUARESMA CON INTENSIDAD, en clave de Vida, justicia, solidaridad y educación.
Si, porque los tiempos litúrgicos, se encarnan en la vida del pueblo de Dios de cada lugar, para darle un significado novedoso, que es don y compromiso.
Para los argentinos este es un año particular, signado por el inicio de la celebración del BICENTENARIO PATRIO; este acontecimiento también ha de ser meditado en esta CUARESMA, pues la Argentina necesita como nunca de HOMBRES y MUJERES nuevos que surjan de la PASCUA para poder transformar nuestra historia en claves de solidaridad y justicia, de respeto por la vida y de educación para todos los argentinos.
En este camino, el protagonismo de cada uno de nosotros y de nuestras comunidades, será una clave decisiva del futuro. No porque se espere de nosotros algo extraordinario, sino porque se necesitan niños, jóvenes y adultos capaces de asumir lo ordinario extraordinariamente bien.

“La cuaresma es un retiro colectivo de cuarenta días, durante los cuales la Iglesia, proponiendo a sus fieles el ejemplo de Cristo en su retiro al desierto, se prepara para la celebración de las solemnidades pascuales con la purificación del corazón y una práctica perfecta de la vida cristiana”. San León
Iniciamos un camino de 40 días, que conocemos con el nombre de Cuaresma, tiempo especial para los cristianos, en que nos preparamos para vivir una nueva PASCUA.
La palabra Cuaresma proviene de las palabras en Latín: cuadragésima, 'Cuadragésimo día (antes de la pascua)
Es el periodo del tiempo litúrgico en nuestro calendario cristiano destinado a prepararnos para vivir intensamente la fiesta de la Pascua, día en que celebramos la Resurrección de Jesús.
La Cuaresma comienza el miércoles de Ceniza y finaliza el Jueves Santo. Dura cuarenta días simbolizando, entre otras cosas:
* Cuarenta años esperó Israel en el desierto para poder entrar en la tierra prometida.
* el retiro de 40 días de Jesús en desierto antes de iniciar su vida pública
* y el retiro de 40 años de Moisés en el desierto.

La Cuaresma tiene cinco domingos, más el Domingo de la Pasión o Domingo de Ramos.
Este tiempo no es un tiempo triste, sino un tiempo de profunda gracia, que nos invita a poner nuestra vida, en sintonía de misericordia y oración.
Es un tiempo especial en el Año litúrgico para la conversión y penitencia. Por eso, en la eucaristía católica no se canta el “Gloria” al final del acto penitencial (excepto el Jueves Santo en la misa de la Cena del Señor), ni el “Aleluya” antes del Evangelio.
El color litúrgico es elmorado como signo de recogimiento, interioridad, penitencia.

“La Iglesia se une todos los años, durante los cuarenta días de la
Gran Cuaresma, al Misterio de Jesús en el desierto”.

¿Cómo podemos vivir la Cuaresma?
“Crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme y afiánzame con espíritu generoso”.

Nuestra vida personal y comunitaria como cristianos, es en primer lugar una vida intensamente humana, que bendecida por la gracia del bautismo, se abre a dimensiones nuevas, que nos ayudan a tomar conciencia de:


· El amor grande que Dios nos tiene, por el cual nos comunica el don de la Vida.
· Las dificultades que se nos presentan en nuestro camino diario para ser fieles a ese amor grande y vivir en plenitud.
· La necesidad de cambiar nuestra forma de actuar, de pensar, para que el don de la vida se haga plena en nosotros.

La Cuaresma entonces es UNA OPORTUNIDAD, a unos meses de iniciado el año, para reforzar nuestro ser cristiano y abrirnos a la misericordia de Dios Padre, convirtiendo nuestro corazón para lo cual se nos ofrece un camino de:

ORACION
LIMOSNA
PENITENCIA
Equipo Nacional de Formación

Aún no termina el juego...

Hace un poco más de 10 años, Alejandro Lerner publicaba uno de sus hits más conocidos, llamado “Volver a Empezar”. Seguramente está guardado en nuestra memoria y en los recuerdos de nuestra época juvenil.
La letra decía esto:
Pasa la vida y el tiempo no se queda quieto
Llegó el silencio y el frío con la soledad
Y en qué lugar anidaré mis sueños nuevos
Y quién me dará una mano
Cuando quiera despertar…
Volver a empezar
Que aún no termina el juego
Volver a empezar
Que aún no termina el juego
Volver a empezar
Que no se apague el fuego
Queda mucho por andar
Y que mañana será un día nuevo bajo el sol
Volver a empezar…
Se fueron los aplausos y algunos recuerdos
Y el eco de la gloria duerme en un placar
Yo seguiré adelante atravesando miedos
Sabe Dios que nunca es tarde
Para volver a empezar...

Si bien el año 2010 comenzó hace ya un mes y medio, en la práctica está recién empezando.
Se avizora la vuelta al ruedo en una y mil actividades que tuvieron su correspondiente receso estival. Incluso ya está comenzando la Cuaresma y su invitación a la conversión del corazón.
Y lejos de sentirnos abatatados por ese “alud” que se nos viene encima, creemos que es importante enfrentarlo con una actitud positiva, con optimismo, atravesando quizás nuestros miedos y nuestros temores, sabiendo que queda mucho por andar, pero siempre de la mano de Dios.
Dios, que al igual que en Emaús se hace compañero en nuestro camino, nos alienta a retomar y continuar nuestra marcha, haciendo quizás lo mismo de todos los días, pero sabiendo que ese es justamente nuestro camino de santificación. La santificación desde lo cotidiano, viviendo cada día como si fuera el último.

De Acercándonos – Febrero 2010

lunes, 21 de diciembre de 2009

MUY FELIZ NAVIDAD!!


En la fragilidad de un niño, el poder de Dios llega a todos los hombres.
Nada es grandilocuente para Dios, no hay necesidad de ostentación.
No hay necesidad de demasiados recursos,solo mucho Amor…

Que esta navidad, sea una nueva oportunidad para aprender
de la pedagogía de Dios, nuestro modo de ser y de estar
en medio de la sociedad que nos toca vivir y
que no tardemos en acudir al Niño para adorarlo y
desde allí salir a anunciarlo con la fuerza de nuestro amor.


Gracias Señor, Dios nuestro, porque en la Encarnación de tu Hijo amado,
por la acción del Espíritu Santo, nos hiciste hijos tuyos y nos distes la gracia de multiplicar entre los hombres, el Evangelio que vino a anunciarnos.
Acompáñanos para llegar junto al pesebre en esta Navidad,
con nuestra fe revitalizada, con nuestra esperanza más activa y
llenos de amor por todos.
Tú que eras, eres y serás, bendícenos y acompáñanos.


En el nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo. Amen.


MUY FELIZ NAVIDAD!!

Vida digna, tarea de todos




Comisión Diocesana de Sectores

jueves, 3 de diciembre de 2009

“Hace 2.000 soles”

Cambió el trienio, pero algunas cosas permanecen igual…¡como por ejemplo los cuentos de Mamerto! Aquí les proponemos uno, titulado “Hace 2.000 soles”. Por pragmáticos motivos de extensión, vamos a ofrecer una versión sintetizada, aunque recomendamos vivamente que puedan leer la versión completa (en este link, por ejemplo, la
pueden encontrar: http://www.csviator.es/revista/395/395-pastoral.asp#4 )

Cuentan que una vez un misionero llegó a una tribu de infieles, para anunciarles la Buena Noticia del Evangelio. Dedicó un buen tiempo a conocerlos, a aprender su idioma, sus costumbres y descubrió que aquellos pobres primitivos tenían de Dios una imagen temible: pensaban que Dios era un ser implacable, que se disgustaba por cualquier cosa, y que exigía sacrificios enormes para quedar satisfecho. Su Dios no buscaba para nada la felicidad de sus fieles. Ni qué hablar de la posibilidad de amor.
Así, una noche, junto al fogón, comenzó a relatar los sencillos sucesos de la Encarnación, de la Navidad, las parábolas, llegando finalmente al misterio Pascual, con la pasión, muerte y resurrección del Señor.
Todos (ancianos, hombres, mujeres) escuchaban azorados. Todos sentían una alegría y una libertad desbordante, como un renacer de toda su vida, que se llenaba de paz y de amor. La Buena Noticia era en verdad buena. La bondad de un Dios lleno de amor y de ternura, que luego de darnos a su propio Hijo cuando aún éramos pecadores, ya nada nos puede negar siendo como somos ahora sus hijos queridos. Los infieles estaban llenos de admiración, les parecía imposible tantas cosas lindas juntas.
Cuando el misionero terminó su mensaje se hizo un silencio profundo, hasta que el cacique tomó la palabra, lleno de emoción, y se atrevió a interrogar:
- ¿Cuándo sucedió todo esto tan hermoso que nos venís a contar? ¿Tal vez en la luna llena pasada? O vez hace más tiempo, ¿Varias lunas atrás?
El misionero se dio cuenta de que sus oyentes desconocían totalmente la historia, y no tenían noción de todo el tiempo que había transcurrido desde los procesos vividos por Cristo desde Belén a la Ascensión. Les explicó que hacía mucho tiempo que todo esto había sucedido. Que era imposible contarlo sumando lunas llenas.
Que había que contarlo por soles y primaveras.
Cuando finalmente les logró hacer entender que los acontecimientos hermosos que constituyen la Buena Nueva del Evangelio hacía ya 2000 años que habían sucedido, y que por tanto los árboles más antiguos del monte aún ni siquiera habían nacido cuando todo esto pasó, sintió que sus oyentes cambiaban su sonrisa de agradecimiento por una mueca de rabia. Y fue nuevamente el cacique quien rompió el silencio diciendo:
-¡Desgraciados! Hace dos mil soles que esto ha sucedido ¿y recién ahora nos lo vienen a contar? Esto es señal de que ustedes mismos no le dan importancia, o que nunca nos han querido bien. De lo contrario, hace rato que nos hubieran buscado por todos los medios para venir a decirnos cosas que para nosotros son tan fundamentales.


Miremos nuestra vida. Esa de todos los días, en nuestros ambientes. Además de nuestra casa, mirémonos en nuestros trabajos, en el club, en la facu, en los eventos sociales a los cuales asistimos… Allí seguramente todos saben de qué cuadro somos hinchas.
Todos saben la marca de nuestro auto. Todos conocen si es que tenemos algún hobby en particular. Pero… ¿saben todos, con la misma prontitud y naturalidad, que Cristo es el REY de nuestros corazones?


Sorprende, y duele, ver que muchos cristianos, que como tales debiésemos tener a
Cristo como Rey de nuestras vidas, muchas veces no lo "compartimos" con los demás.
El cacique del cuento lo decía con exactitud… si hay algo que realmente nos inunda el corazón es imposible guardarlo. Si lo guardamos, es que quizás no le damos tanto valor, o por el contrario podría ser que los demás nos resultan indiferentes, como para tener ganas de compartirlo con ellos.

Pidamos a Cristo que siga reinando en nuestras vidas, y que nos ayude a hacer fecundo su Reino en nuestros ambientes.

¡Alabado Sea Jesucristo!

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Palabras de nuestro Presidente Nacional de Acción Católica


La organicidad expresa la comunión



Siempre hemos dicho que la AC está orgánicamente constituida.
La organicidad, necesita de la organización como método de que cada cosa tiene un lugar, cada miembro un rol (o varios), hay procesos establecidos, hay mecanismos de coordinación, hay reglas, normas.
Pero es más que esto, está vinculado a la vida de la institución, la fidelidad a la misión, a las decisiones comunitarias, a lo que se espera de mí.
Esta vida orgánica como la sangre que fluye por las venas y fluye a los capilares, necesita mi “mejor versión”, que dé lo mejor de mí, necesita que me ponga en común.
Nuestro estilo de conducción tiene que estar basado en generar relaciones, vínculos, confianza, en promover desde la realidad.

De la Unidad todos somos obreros


Cuando se reformó el estatuto y el reglamento, cuando muchos de los que estamos acá trabajamos en el Proyecto Institucional, uno de los cambios que expresaba la unidad institucional era el cambio de la Junta por el Consejo. No era solo un cambio de nombre.
El Consejo como expresión de la UNIDAD, en cada nivel de la ACA
Pero esta “garantía” no anula, ni suplanta la operatividad de las Comisiones de Áreas y Equipos. La UNIDAD no es un refugio donde podemos disimular nuestra pereza dirigencial. La unidad se construye y es tarea de todos.

Mi rol bien hecho SUMA




No es posible conducir a distancia...
Tiene que ver a cuanto nos acercamos a la realidad que nos toca conducir, como acompañamos la vida de nuestras comunidades, aprovechando todos los medios disponibles.
Hoy la tecnología nos da oportunidades que no tenían los que hicieron grande esta institución.
Cuanto nos involucramos en lo que proponemos, en lo que está haciendo el equipo, la comisión, el consejo. Cuando opinamos, cuando votamos, si no pensamos en que eso también nos cuenta, que en eso también somos parte, estamos haciéndole hacer a la institución, que tanto queremos, una falsa opción. Acá también hay que poner los “talentos en común”

Las buenas ideas no modifican la realidad


Nos hacen falta, pero por si solas no alcanzan. Son el comienzo. Necesitamos de la planificación común. Así podremos explicitar lo que pensamos y ver entre todos lo más conveniente.
Pero también hay que poner los medios, los recursos y acá también se juega nuestra creatividad, nuestra imaginación.
Acá también se juega nuestra tarea, en “hacer posible las buenas ideas”, en hacerlas realidad.

Comunicar


Una de nuestras principales tareas.
Tanto a nuestra gente como a la realidad a la cual queremos evangelizar. Comunicar nuestros valores, nuestras dediciones, comunicar nuestra visión, pero sobretodo establecer un ida y vuelta constructivo con los dirigentes diocesanos.

Para el final


Nuestros Obispos en el documento referido al Bicentenario de la patria, nos dan algunas recomendaciones del estilo de liderazgo que necesitamos hoy muy interesantes para nuestra tarea., les recomiendo leer todo el documente, pero en referencia al tema de hoy ver los nros del 20 al 23, no solo para formarnos como dirigentes nacionales, sino también para la formación de dirigentes, lideres en su propio ambiente, servicio que debemos ofrecer.

“Por eso, es fundamental generar y alentar un estilo de liderazgo centrado en el servicio al prójimo y al bien común. Todo líder, para llegar a ser un verdadero dirigente ha de ser ante todo un testigo. El testimonio personal, como expresión de coherencia y ejemplaridad hace al crecimiento de una comunidad. Necesitamos generar un liderazgo con capacidad de promover el desarrollo integral de la persona y de la sociedad. No habrá cambios profundos si no renace, en todos los ambientes y sectores, una intensa mística del servicio, que ayude a despertar nuevas vocaciones de compromiso social y político. El verdadero liderazgo supera la omnipotencia del poder y no se conforma con la mera gestión de las urgencias. Recordemos algunos valores propios de los auténticos líderes: la integridad moral, la amplitud de miras, el compromiso concreto por el bien de todos, la capacidad de escucha, el interés por proyectar más allá de lo inmediato, el respeto de la ley, el discernimiento atento de los nuevos signos de los tiempos y, sobre todo, la coherencia de vida. “1
…” También queremos reconocer con gratitud a quienes luchan por vivir con fidelidad a sus principios. Y a los educadores, comunicadores sociales, profesionales, técnicos, científicos y académicos, que se esfuerzan por promover una concepción integral de la persona humana. A todos ellos, les pedimos que no bajen los brazos, que reafirmen su dignidad y su vocación de servicio constructivo. Uno de los mayores desafíos de nuestro tiempo es recuperar el valor de toda sana militancia”



Disfrutemos gozosamente de esta tarea,
Vale la pena!”



Ing. Emilio Inzaurraga
Presidente
Acción Católica Argentina
El rol que me toca, no solo tiene que ver con mis intereses, sino que también tiene que ver con lo que Dios quiere de mí y con las decisiones comunitarias.
Hay aspectos de esta vida orgánica que me pueden resultar más simpáticos que otros.
Trabajar orgánicamente no significa que uno esté en todo, si no que es fiel al rol que la comunidad le ha confiado y que ha aceptado libremente y, en primer lugar, hace bien lo que le toca hacer, para el proyecto común.
Que bueno sería, que cada uno hiciéramos bien lo que nos toca hacer. Entre todos tenemos que ayudarnos mutuamente a que cada uno encuentre su lugar. Mi bien hecho suma.
Entender mi rol es saber que se espera de mí, no como un excusa (hago lo que me toca y “cumplo”) , sino como mi aporte que ayuda a crecer, que empuja hacia delante.

Los aparatos se conducen a control remoto, la gente y las instituciones no